Los contenedores de espuma (normalmente hechos de poliestireno expandido [EPS], polipropileno expandido [EPP] o polietileno expandido [EPE]) ofrecen las siguientes ventajas:
Excelente aislamiento térmico
Los materiales de espuma contienen numerosas bolsas de aire de células cerradas que restringen el movimiento del aire, lo que da como resultado una baja conductividad térmica. Esto aísla eficazmente el contenido interno de las temperaturas externas, lo que los hace ideales para la entrega de alimentos, la logística de la cadena de frío y la refrigeración farmacéutica.
Ligero y portátil
Con baja densidad y peso mínimo, los contenedores de espuma son fáciles de manipular y transportar, lo que reduce los costos de envío y mejora la comodidad del usuario.
Amortiguación superior y resistencia al impacto
La estructura de espuma celular proporciona elasticidad y absorbe la energía de los golpes, lo que ofrece una excelente protección para artículos frágiles o de precisión durante el tránsito, comúnmente utilizados en embalajes para equipos electrónicos y sensibles.
Bajo costo
Las materias primas son económicas y los procesos de fabricación están bien establecidos, lo que permite una producción en masa rentable.
Impermeable y resistente a la humedad
La mayoría de los materiales de espuma no son absorbentes, lo que previene eficazmente la penetración de líquidos y mantiene el contenido seco; incluso es adecuado para ambientes húmedos o para envasar productos que contienen líquidos.
Fácil de moldear y fabricar
La espuma se puede termoformar en una amplia variedad de formas y tamaños utilizando moldes, lo que permite soluciones de embalaje personalizadas para diversos productos.
Buena estabilidad química
Los contenedores de espuma exhiben resistencia a productos químicos comunes como ácidos, álcalis y sales, lo que minimiza el riesgo de reacciones adversas y garantiza la seguridad del producto.